viernes, 29 de enero de 2010

Los Angeles Existen!!!

Es una bonita sala El Coleccionista!!! Un espacio atractivo, familiar, cercano. Todo estaba apunto para el concierto de Sweet Accident. Estaban entusiasmados, pletóricos. Como disfrutaron y como nos hicieron disfrutar. Tenian ganas y la comunión con el público fue total!!

Todos los grupos tienen su gente carismática. El gran capitán, Xavo Espinosa nos deleitó con una soberbia actuación. Tiene una gran personalidad, y sabe transmitir seguridad en el escenario. Todo en su justo punto. Cumpliendo a la perfección, un gran David Pérez en el bajo y un artista de la percusión y de la rítmica en la bateria, Xavi Agramunt. Y que decir de Hel? Sus delicadas melodias al piano me pusieron la piel de gallina. Cuanta sensibilidad hay en las letras. "Si te vas", "Puede", "Como yo te quiero", "Una noche", són manuales de cabecera para el amor, para el desamor.

Llegué tarde, justo cuando sonaban los primeros versos. Y allí estaba aquella delicada criatura, era todo luz, sus armonias vocales inspiraban a cualquier poeta que tuviera una pluma cerca. Mónica Palenzuela es más que la voz del grupo. Sabe transmitir el sentimiento, sabe describir la pasión, llorar la tristeza. Sabe vestir como nadie las preciosas letras escritas, les da categoria, les da razón, les da corazón. Domina el escenario, tiene una voz espléndida, estaba radiante. Cerré los ojos y escuché la música. Me trasladaron a cuando era pequeño, a los primeros amores, a la primeras decepciones, al descubrir el amor, al saber sufrir por alguien a quien quieres. Al abrirlos, volví la mirada al escenario, y Mónica estaba cerca, de golpe la sentí delante. Alguien dudaba en que no habia cielo y tierra? Alguien dudaba de que no existian aquellos seres con alas que te protegian cuando te sentias solo? Al abrir los ojos pués pude aseverar con certeza: si, los ángeles existen!

Al terminar, todo el mundo les felicitaba. Estaban allí sus amigos, sus familiares, sus fans. Todos teníamos la certeza de que algo grande habia ocurrido. Fué un éxito. Estuve cerca, muy cerca, no pude decir nada. Si lloré: fue de emoción; si reí, de felicidad. Tan solo acerté en preguntar cual seria el siguiente bolo. No nos podemos quedar ahí. Sweet Accident tiene cuerda para rato, y va con paso firme y seguro.

Jaime Conejo

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